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Título

Breviario de Isabel la Católica

Maestro del Libro de Oración de Dresde (¿Gante?, ca. 1450 - ?, 1510)

Gerard Horenbout (Gante, ca. 1465 - Londres, 1541)

Clasificación genérica
Manuscritos e iluminaciones
Datación
1495-1497
Siglo
Finales del s. XV
Contexto cultural / estilo
Arte de flamenco
Dimensiones
23 x 16 cm
Materia
Pergamino
Técnica
Iluminación
Iconografía / Tema
Isabel la Católica
Procedencia
Isabel la Católica, Medina del Campo (Medina del Campo, Valladolid, España)
Emplazamiento actual
The British Library (Londres, Reino Unido)
Número de inventario en colección actual
Add Ms. 18851
Inscripciones / Marcas

Libro manuscrito de 1046 páginas.

Historia del objeto

Aunque no hay duda de su pertenencia a Isabel la Católica, carecemos de noticia documental de ello. Cuando la reina falleció el 26 de noviembre de 1504 en Medina del Campo (Valladolid) es probable que lo tuviese entre los objetos personales, dado su carácter religioso y la belleza del libro. Si fue así, y solo es una hipótesis, no llegó a ponerse en almoneda con el resto de sus bienes. El vacío documental obliga a pensar en un regalo directo que hiciese la reina a alguien próximo y si, como se ha sostenido (Waagen, 1838, p. 177), el libro estuvo en El Escorial hasta la invasión francesa de España, lo tuvo que haber donado algún monarca. El fundador del monasterio de El Escorial fue Felipe II, quien ordenó su construcción y se encargó de dotarlo de obras de arte y una magnifica biblioteca. En los libros de entregas del monarca, entre 1562 y 1598, y la que realizó su hijo Felipe III en 1611, no hay ninguna referencia que pueda identificar el Breviario. En el Libro I se anota “Más un breviario rico escrito e ylluminado de mano que está metido en un encerado pro enquadernar”, y en la Entrega cuarta: “Dos breviarios en ffolio por enquadernar”. Esta alusión a las encuadernaciones es lo que impide en buena medida saber de qué pieza se trata, pues los cambios posteriores por el uso hacen que se pierda a pista.

En cualquier caso, la realidad es que no hay noticia cierta hasta comienzos del siglo XIX. Si estuvo en El Escorial, y si salió de allí durante la invasión napoleónica, lo cual es plausible, no es hasta 1815 cuando sabemos de su paradero en Inglaterra. El devenir del manuscrito iluminado ha sido estudiado con detalle por Scot McKendrick  (The British Library), al cual remitimos para mayores detalles. Se localiza por primera vez en manos del banquero y parlamentario inglés, además de bibliófilo, John Dent. La calidad del Breviario llevó a bibliógrafo Thomas Frognall Dibdin a escribir una reseña laudatoria en 1817, en la que alababa la encuadernación realizada por el londinense Charles Hering. Por la nota de Dibdin sabemos que faltaba la imagen sobre las devociones a santa Catalina (fol. 368), quien insistía en que debería completarse con una miniatura de calidad, como acabó por hacerse.

Tras la muerte de Dent en 1826, su biblioteca se vendió al año siguiente en una subasta llevada a cabo por Robert Harding Evans en Londres. El Breviario pasó a manos de Philip Hurd, un bibliófilo que pagó la importante cantidad de 378 libras, pero no pudo disfrutar demasiado de su adquisición pues falleció en 1831. Un año después de su muerte de nuevo salió a subasta y alcanzó un precio bastante superior: 520 libras. Lo compró sir John Tobin, empresario que fue alcalde de Liverpool y el precio había subido hasta 645 libras. En el mismo año Tobin se hizo, entre otras obras, con las llamadas Horas de Juana I (The British Library, Add. Ms. 35313. Ed. facsímil de Manuel Moleiro Editor S. A., 2005).

Sir John Tobin mantuvo el Breviario en Oak Hill, cerca de Liverpool, hasta su muerte en 1851. Un año más tarde entraría a formar parte de los fondos del British Museum, pero no sin haber pasado antes por las manos del librero William Boone, que adquirió del hijo de Tobin ocho códices, entre los que estaba el Breviario, por 1900 libras. El librero londinense trató de revender los libros a un particular, pero acabó por ofrecérselos al British Museum por un importe de 3000 libras. El patronato del museo aceptó comprar los códices entre los que estaba el Breviario de Isabel la Católica, que desde que se creó la British Library como organismo independiente del British Museum en 1973, es uno de sus tesoros más apreciados.

Descripción

The British Library, en Londres, conserva un magnifico libro iluminado conocido como Breviario de Isabel la Católica. De tamaño habitual para este tipo de libros (23 x 16 cm) consta de 1046 páginas iluminadas. Los breviarios manuscritos e iluminados fueron muy queridos por los poderosos, sobre todo al finalizar la Edad Media, e Isabel la Católica se cuenta entre los principales coleccionistas de este tipo de libros. Se trataba de un texto litúrgico, en principio para que el clero cumpliese con sus obligaciones, mientras que los llamados libros de horas eran más personales y solían ser laicos sus poseedores, pero en la práctica no siempre es fácil determinar las diferencias entre ambos tipos de libros.

Isabel la Católica tuvo un gran número de manuscritos iluminados que conocemos de su existencia por las cuentas de sus camareros y por la testamentaria que se realizó en Toro (Zamora) a comienzos de 1505, pocos meses después de fallecer la reina. En total se documenta la existencia de veinte breviarios manuscritos en su poder, de los que cinco, los más ricos, realizados en vitela, eran de uso personal. No obstante, la manera de inventariar los diferentes objetos en esa época distaba mucho de la precisión actual, de manera que apenas se daban datos específicos más allá de su tasación. En el caso de los manuscritos iluminados que carecen de autor declarado y de título especifico, se anotaban como libros con imágenes, más o menos costosos (con frecuencia se decía que era un libro “rico” cuando la apreciación económica era elevada), y se solía describir la cubierta. Se nos dice qué encuadernación tenían y si había algún distintivo (las armas del poseedor, o una leyenda…), pero nada más. Esto ya en sí es escaso para poder determinar de qué ejemplar se trata, pero si tenemos en cuenta que las encuadernaciones se han cambiado con el paso del tiempo, precisar qué ejemplar es atendiendo a los inventarios es tarea a veces infructuosa.

Este es el caso del Breviario de Isabel la Católica, que no ha podido ser identificado como alguno de los contenidos en los inventarios del tesoro de la reina. No hay duda de que le perteneció, pues en la miniatura del folio 436v, aparece el escudo de los Reyes Católicos y la divisa Sub umbra alarum tuarum protege nos (Salmo 17, 8), y en la miniatura afrontada (fol. 437r) hay una dedicatoria a la reina: “Diue Elisabeth, Hispaniarum et Sicilia regine…”. En esta misma inscripción aparece reflejado el nombre del donante “…Franciscus de Roias… breviario hoc ex obsequio obtulit”. Además, junto a la inscripción está el escudo de armas de Francisco de Rojas, quien fue el artífice de la doble boda entre los hijos de los Reyes Católicos y los del emperador Maximiliano I de Austria.

Francisco de Rojas en tanto que embajador real tuvo un papel fundamental en la política matrimonial de los Reyes Católicos y estos le estuvieron agradecidos. No fue fácil conseguir el acuerdo para la doble boda, pues hasta finales de 1495 no se alcanzó tras arduas negociaciones, y no fue hasta agosto de 1496 cuando la entonces infanta Juana viajó a los Países Bajos para contraer matrimonio con el archiduque Felipe el Hermoso, primogénito de Maximiliano I y la duquesa María de Borgoña, ya fallecida; la misma armada que llevó a doña Juana trajo a España a la princesa Margarita de Austria, que en 1497 se casó con el príncipe don Juan.

Durante el tiempo que Rojas pasó en los Países Bajos debió entrar en contacto con artistas de aquellas tierras, y sin duda se interesó por las extraordinarias creaciones del llamado, simplificando demasiado, arte flamenco, pues localidades como Amberes o Bruselas eran Brabante. Este interés no fue exclusivo de Francisco de Rojas, a quien Elisa Ruiz García le atribuye el posible encargo del libro de horas de la reina, hoy en The Cleveland Museum of Art, Ms. 63256. Tenemos otros ejemplos como el del poderoso obispo Juan Rodriguez de Fonseca, quien se hizo con importantes obras de arte de los Países Bajos, entre las que se cuentan pinturas y tapices.

Escrito en latín tardomedieval, es una obra realizada según el uso dominico, con tantas imágenes que tuvieron que intervenir varios artistas. Se considera que el principal fue el anónimo Maestro del Libro de Oración de Dresde, que estuvo activo en el último cuarto del siglo XV y hasta la segunda década de la centuria siguiente. Como es habitual en los iluminadores, su estilo es renuente a admitir los principios del Renacimiento, especialmente la perspectiva, aunque al no tener las iluminaciones un punto de vista, y de distancia, determinado, pues el lector se acerca o aleja en función de su interés (y su capacidad visual), el principio inalterable de la perspectiva no tenía sentido. Por otro lado, lo que se buscaba era una fuerza expresiva que este maestro logra en sus imágenes, tanto por el dibujo como por la utilización de colores vivos. Otro de los iluminadores fue el denominado Maestro de Jacobo IV de Escocia, identificado generalmente con Gerard Horenbout, activo entre los siglo XV y XVI, quizás el más destacado iluminar antes de Simon Bening, y que también fue autor del conocido como Libro de Horas de Juana de Castilla, de hacia 1500 (The British Library, Londres, Ms. 35313. Ed. Facsímil de Manuel Moleiro Editor S. A., 2005).

Con motivo de la edición facsímil realizada por Manuel Molerio Editor S.A., se ha podido estudiar con detalle el Breviario de Isabel la Católica y en consecuencia precisar algunos términos. Al aparecer debajo del escudo real (fol. 436v) los escudos del príncipe Juan y Margarita de Austria, junto con el de Felipe el Hermoso y Juana, el libro debió ser entregado por Francisco de Rojas a la reina Isabel antes del 4 de octubre de 1497, fecha en la que falleció en Salamanca el heredero de los Reyes Católicos. Como es prácticamente seguro que el libro se adaptó con motivo de la doble boda, las fechas límites para su estado actual son el acuerdo matrimonial, a finales de 1495, y la muerte del príncipe.

No debió hacerse ex novo por encargo del embajador Rojas, sino que este lo adquiriría en buena medida terminado y mandó añadir un folio, el 436, que incluye los escudos y las divisas reales, que se incorporó mediante una pestaña, algo frecuente en estas obras cuya confección se dilataba en el tiempo, y que llevó a José Lázaro Galdiano a pensar que se trataba de una falsificación, y así lo defendió en un congreso en París en 1921, cuando en realidad era un procedimiento habitual. El folio afrontado (437r) también se alteró, introduciendo el escudo de armas de Francisco de Rojas, cinco estrellas de ocho puntas de azur sobre fondo de oro, y su divisa, “Lux in tenebris luces et tenebrae eam non comprenhenderunt” (Juan 1, 5), inscripción que fue restaurada en el siglo XIX. Asimismo, se añadió la cartela a la derecha con la dedicatoria a la reina Católica: “Diua Elisabeth…”. El embajador había decidido regalar el libro a la soberana y no dudó en introducir esta leyenda, y lo hizo en el lugar oportuno pues la miniatura de la parte superior muestra la coronación de la Virgen. La identificación un tanto blasfema de la Isabel la Católica con la Madre de Dios y el que se comience la cartela tratando a la reina de divina, demuestran el carácter de servidor fiel de Francisco de Rojas.

* La localización relativa a marchantes, anticuarios, galerías de arte y coleccionistas, nos lleva al emplazamiento donde se hallaban radicados, o bien donde tuvieron una de sus principales sedes, esto no siempre indica que cada una de las obras que pasaron por sus manos estuviera concretamente en tal lugar, pues en el caso de anticuarios y marchantes su negocio extendía sus redes en diversos territorios; en ocasiones tan solo compraban en origen y remitían directamente la pieza a sus clientes. Por otro lado, algunos coleccionistas contaron con distintas residencias en las que albergaron su colección, a veces en distintos países; es difícil, en muchos casos, precisar dónde preservaron la obra mientras estuvo en sus manos, de ahí que se señale el emplazamiento principal del anticuario o del coleccionista. Circunstancias que han de ser tenidas en cuenta al interpretar el mapa. Véase en cada caso la historia del objeto.
Bibliografía
  • BACKHOUSE, Janet (1993): BACKHOUSE, Janet, The British Library, Londres.
  • CHECA CREMADES, Fernando (dir.) (2013): Los Libros de entregas de Felipe II a El Escorial, Patrimonio Nacional, Madrid.
  • LÁZARO GALDIANO, José (1928): Un supuesto breviario de Isabel la Católica, La España Moderna, Madrid.
  • McKENDRICK, Scot; RUIZ GARCÍA, Elisa y MORGAN, Nigel (2012): Breviario de Isabel la Católica, Manuel Moleiro Editor S. A., Barcelona.
  • RUIZ GARCÍA, Elisa (2004): Los libros de Isabel la Católica. Arqueología de un patrimonio, Instituto de Historia del Libro y la Lectura, Salamanca.
  • SÁNCHEZ CANTÓN, Francisco Javier (1950): Libros, tapices y cuadros que coleccionó Isabel la Católica, CSIC, Madrid.
  • TORRE, Antonio de la (1974): Testamentaría de Isabel la Católica, Barcelona.
  • WAAGEN, Gustav Friedrich (1838): Works of Art and Artists in England, vol. III, John Murray, Londres.
  • YARZA LUACES, Joaquín (1993): Los Reyes Católicos. Paisaje artístico de una monarquía, Nerea, Madrid.
  • ZALAMA, Miguel Ángel (2010): Juana I. Arte, poder y cultura en torno a una reina que no gobernó, Centro de Estudios Europa Hispánica, Madrid.
Responsable de la ficha
Miguel Ángel Zalama
Cómo citar

Miguel Ángel Zalama, "Breviario de Isabel la Católica" en Nostra et Mundi. Patrimonio Cultural de Castilla y León en el mundo, Fundación Castilla y León, 2025. https://inventario.nostraetmundi.com/es/obra/550