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Descripción

Poco resta de lo que fue una de las más singulares iglesias del románico tardío zamorano. A principios del siglo XIII ya hay constancia documental de su existencia: una breve alusión en 1204, que refiere la aparición de Joahanes Petri de Santo Leonardo en un proceso sobre una renuncia de bienes, y en 1223 a tenor de un pleito entre un presbítero de San Leonardo y los habitantes de la Puebla (Ferrero, 2013). Se trataría, por tanto, de un edificio de fines del siglo XII, completado en la centuria siguiente. Gómez-Moreno transcribió los epitafios grabados en su portada occidental, que recogían las fechas de 1239, 1240 y 1251.  El mismo historiador describió con detalle, en su exterior, la fachada occidental, donde destacaban dos altorrelieves: "A los lados de la puerta del hastial, en alto y sobre amplias repisas con cabezas y bustos humanos pulsando láud y salterio, posan figuras de una leona, guardando quizá su cría, ante edificio con doseletes y arcos,  y un león, teniendo enroscada una serpiente a sus patas, la cobijan guardapolvos con arcos redondos y flores. Obra del siglo XIII, en piedra". Uno de estos relieves, el que representa a un león, se conserva en The Cloisters. The Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Cabe la posibilidad de que un altar que conserva la misma institución, proceda, asimismo, de este templo . Sobre dicha puerta del hastial occidental, una vez retalladas las dovelas, se colocó, de acuerdo a las descripciones de Gómez-Moreno, de la Virgen con el Niño en brazos, que sería obra del siglo XIV o XV, la cual estaba protegida por una reja (Gómez-Moreno, 1903-1905). La reforma parroquial de 1895 marcó el fin de la iglesia de San Leonardo como parroquia, aunque a principios del siglo XX aun acogía la celebración de la romería de san Mauro. En 1912 el obispado llevó a cabo el derribo de la torre, y poco tiempo después el edificio pasó a ser propiedad del anticuario Fernando Martínez, quien adquirió el templo con el objetivo de vender sus principales tesoros artísticos, su ruina se fue acrecentando con el devenir de los años, incluso cumplió la función de almacén de carbón. El dibujo de Avrial y Flores de 1850 nos muestra cómo hubo de ser el templo, pues la construcción actual, apenas permite imaginar su antigua belleza. 

Bibliografía
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