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Título

Ecce Agnus Dei

Flandes, Juan de (Posible procedencia de los Países Bajos, ca. 1465 - Palencia, ca. 1519)

Clasificación genérica
Pintura
Objeto
Pintura
Datación
1496-99
Siglo
Finales del s. XV
Contexto cultural / estilo
Pintura flamenca
Dimensiones
82,5 x 50 cm
Materia
Tabla
Técnica
Óleo
Iconografía / Tema
San Juan Bautista
Procedencia
Cartuja de Miraflores (Burgos, España)
Emplazamiento actual
Narodni muzej Srbije (Belgrado, Serbia)
Número de inventario en colección actual
1100
Historia del objeto

Esta escena es una de las cinco que conformaron el tríptico del Bautismo de Cristo que presidió el altar del lado del Evangelio del coro de los legos de la iglesia de la cartuja de Miraflores, en Burgos. Cuando, en 1659, se fabricaron nuevos retablos para este espacio, el tríptico del Bautismo de Cristo hubo de ser desmantelado, pero sus tablas se integraron en el nuevo ensamblaje. De hecho, cuando, en el siglo XVIII, Antonio Ponz visitó la cartuja, señaló que, en el retablo del lado del Evangelio, se conservaban “sus antiguas pinturas, y son cinco”. El erudito castellonense se sintió entusiasmado por la calidad de este conjunto: “Me alegrara que Ud. viese la hermosura y permanencia de los colores, lo acabado de cada cosa y la expresión tan grande de las figuras en aquel estilo que regularmente atribuimos a Lucas de Olanda [Lucas van Leyden] por la ignorancia en que se está de otros profesores que le superaron en su tiempo”. Su interés por él lo condujo a buscar información sobre el mismo en el archivo de la cartuja, donde recuperó los siguientes datos: “Aquí he encontrado el nombre de quien hizo estas pinturas por uno de los asientos del monasterio, y dice que el cuadro del Bautismo del coro de los legos lo empezó a pintar el Maestro Juan Flamenco en esta cartuja el año de 1496 y que lo acabó el de 1499, y que costó, sin contar la comida que le dieron, veinte y seis mil setecientos treinta y cinco maravedís”.

Estos datos han sido el fundamento para un largo y productivo debate historiográfico que atañe, por una parte, a la localización de las cinco pinturas (que, como tantas obras de arte de la cartuja burgalesa, salieron, como veremos, del lugar para el que habían sido creadas en el contexto de la Guerra de la Independencia) y, por otra parte, a la identificación de ese “Maestro Juan Flamenco” que, según constaba documentalmente, había sido su autor. La segunda cuestión quedó dirimida cuando, 1979, Jozef de Coo y Nicole Reynaud lo identificaron de manera incontestable con Juan de Flandes, el pintor flamenco que, desde 1496, estuvo al servicio de la reina Isabel la Católica (que, bien conocida como impulsora de las obras de finalización de la cartuja de Miraflores, habría sido la comitente de este retablo: de hecho, la realización del tríptico del Bautismo de Cristo en la cartuja coincide estrictamente en el tiempo con la fabricación del retablo mayor de la cartuja por parte del escultor Gil de Siloe y del pintor Diego de la Cruz). En cambio, la primera cuestión solo pudo resolverse cuando, a principios del siglo XXI, se encontró en Belgrado la quinta y última tabla del conjunto (lo que hizo posible, además, plantear sobre bases firmes la reconstrucción del mismo, que hasta entonces había sido objeto de distintas propuestas). De sus cinco tablas, solo la tabla central y titular (Bautismo de Cristo) permanece en España, encontrándose, en la actualidad, tras su paso por distintas colecciones particulares, en la colección de Juan Abelló. Las tablas laterales se encuentran en museos de Estados Unidos (Nacimiento de san Juan Bautista), de Serbia (Ecce Agnus Dei), de Suiza (Decapitación de san Juan Bautista) y de Bélgica (Venganza de Herodías). En 2010, una exposición celebrada en el Museum Mayer van den Bergh de Amberes permitió reunir las cuatro tablas de las alas, pero nunca ha habido la ocasión para reunir de nuevo todo el conjunto.

Pese a que tanto la evidencia documental como el análisis formal señalan de manera incontestable a Juan de Flandes como el autor del tríptico del Bautismo de Cristo del coro de los legos de la iglesia de la cartuja de Miraflores, existe cierto debate sobre la posible participación en el mismo de Michel Sittow, otro pintor nórdico al servicio de la reina Isabel la Católica (en este caso, desde 1492), el cual podría haber participado en el dibujo preparatorio e, incluso, en las primeras fases de ejecución, especialmente en la tabla del Bautismo de Cristo, pero también en la tabla del Ecce Agnus Dei, como argumenta Weniger.

La posible participación de Sittow en este conjunto y la estrecha relación del mismo con el entorno cortesano entroncan con otra cuestión de interés relacionada con esta obra: los análisis técnicos de su soporte han podido determinar que la madera de roble del Báltico empleada para su fabricación procede del mismo árbol que la que se empleó para la fabricación del soporte de la copia del trípitico de Miraflores de Rogier van der Weyden que perteneció a Isabel la Católica (se cita en la almoneda de sus bienes que se llevó a cabo en Toro en febrero de 1505) y que acabó en la Capilla Real de Granada, aunque una de sus tablas se encuentra actualmente en The Metropolitan Museum of Art de Nueva York (Aparición de Cristo a Su Madre). Evidentemente, esta copia solo pudo realizarse en la propia cartuja de Miraflores al tiempo que Juan de Flandes estaba trabajando allí, pero los estudiosos discuten si se trata de una obra de Juan de Flandes o de Michel Sittow (y, en este caso, al tratarse de una copia, los rasgos individuales de estilo se difuminan, lo que dificulta su adscripción).

Centrándonos de nuevo en el tríptico del Bautismo de Cristo, si bien las fuentes históricas lo sitúan en el altar del lado del Evangelio del coro de los legos de la iglesia de la cartuja de Miraflores, Martens piensa, basándose en el estudio de la luz de este tríptico y de su pendant el tríptico de la Adoración de los Magos del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina, traído de los Países Bajos en 1495, que el tríptico del Bautismo de Cristo estuvo inicialmente en el altar del lado de la Epístola.

Sus tablas no se mencionan entre las obras de la cartuja de Miraflores expoliadas por el general Darmagnac en 1810, en el contexto de la Guerra de la Independencia, pero el interés de Fritz Mayer van den Bergh, el coleccionista de Amberes que en 1899 adquirió la Venganza de Herodías, por conocer la procedencia de las obras que compraba nos permite confirmarlo: esta tabla, junto con otra del mismo conjunto, había sido adquirida a mediados del siglo XIX en Burdeos por Tanneguy Duchâtel (1803-1867), conde Duchâtel, no está claro si al propio general Darmagnac, que falleció en 1855, o a los herederos del general Darmagnac. Estas noticias confirman que el conjunto, que, tal y como lo demuestran las medidas de sus tablas (consistentes con las del retablo de 1659 en que fueron reubicadas), había pertenecido originalmente a la cartuja de Miraflores, fue expoliado por el general Darmagnac.

El Ecce Agnus Dei fue la última tabla del conjunto en ser identificada. Susan Urbach, que tuvo noticia de él a partir de testimonios fotográficos, lo dio a conocer en 2001, reconociéndolo como obra de Juan de Flandes y como parte del tríptico del Bautismo de Cristo de la cartuja de Miraflores. Gracias a su publicación, pudo ser localizado en los fondos del Narodni Muzej de Belgrado en 2003. El hecho de que en su reverso figure una anotación con el número 54 vincula su devenir material al de la Decapitación de san Juan Bautista de Ginebra, en cuyo reverso figura una anotación con el número 53, lo que indicaría que las dos tablas formaron parte de una misma venta, que, por desgracia no ha podido ser identificada. El general Darmagnac debió de deshacerse de ellas en una fecha temprana, pero, a diferencia de lo que ocurre con la Decapitación de san Juan Bautista de Ginebra, de la que se tienen noticias desde la primera mitad del siglo XIX, del Ecce Agnus Dei de Belgrado no se tienen noticias hasta los umbrales del siglo XX, cuando se la encuentra en el Imperio austrohúngaro.

Hacia 1900 era propiedad de Arthur Löfkovits (1863-1935), un joyero judío húngaro natural de Nagyvárad (en la actualidad, Oradea, en Rumanía) que se había establecido en Debrecen, en Hungría, y que era un apasionado coleccionista. En 1902, cedió parte de su colección a esta ciudad para posibilitar la fundación de un museo municipal / Városi Múzeum (la cesión se hizo en parte en calidad de donación y en parte en calidad de depósito). El museo se instaló inicialmente en unas salas de una institución educativa, hasta que, en 1905, el propio Löfkovits adquirió un edificio para alojarlo. Ese mismo año, con ocasión de la apertura de la nueva sede de la institución, Löfkovits depositó nuevas obras, entre las que, aparentemente, se encontraría la pintura que aquí nos interesa (el documento no es lo suficientemente explícito y, por otra parte, parece ser que Löfkovits depositaba objetos que luego retiraba). En cualquier caso, su temprana presencia en el museo municipal está atestiguada por testimonios fotográficos. En 1920, el empresario Frigyes Déri (1852-1924) donó su colección a la ciudad de Debrecen, que, de inmediato, acometió la construcción de un edificio para convertirlo en sede del nuevo museo municipal que, con ocasión de su apertura en 1930, pasó a llamarse Déri Múzeum (de detrimento del reconocimiento de la contribución de Löfkovits). En la guía del reubicado museo publicada ese año consta de manera clara la pintura que aquí nos interesa. En 1940 el gobierno municipal de Debrecen acordó restituir una serie de objetos que, en su día, habían sido depositados en el museo municipal por Löfkovits a su hija Josefa. La restitución se hizo efectiva en 1948. Para entonces, la familia había emigrado a Estados Unidos. No estamos seguros de que la tabla de Juan de Flandes, que seguía sin contar con atribución de ningún tipo, llegara a cruzar el Atlántico, pues en Estados Unidos habría encontrado, sin duda, una mejor salida comercial. Lo único que sabemos es que fue adquirida por el Narodni Muzej de Belgrado en 1963 con la mediación de cierto Italo di Franco, miembro de la embajada italiana en Belgrado. Gracias al artículo publicado por Urbach en 2001, la tabla pudo ser identificada en 2003.

Descripción

Cuando Juan de Flandes pintó el tríptico del Bautismo de Cristo en la propia cartuja de Miraflores entre 1496 y 1499, se encontraba ya allí el tríptico de la Adoración de los Magos del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina que presidía el otro altar del coro de los legos, por lo que Juan de Flandes se atuvo al modelo tipológico de este: panel central que alberga una única escena (en este caso, el Bautismo de Cristo) flanqueado por paneles laterales que albergan dos escenas superpuestas. Se trata de un modelo no demasiado habitual en la pintura flamenca que, no obstante, tiene como referente prestigioso el tríptico de la Santa Cena de Dirk Bouts de la Sint-Pieterskerk de Lovaina. Mientras que en el tríptico del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina las escenas de las alas están pintadas en un panel único en cuyo reverso se disponen grandes figuras en grisalla, en el tríptico de Juan de Flandes las escenas de las alas están pintadas en paneles independientes que irían encajados en una montura y en cuyo reverso se pintó una imitación de mármol (lo que, hasta la reciente identificación de todas las tablas y su exhaustivo análisis técnico, dificultó determinar la posición exacta de cada panel en el conjunto).

El Ecce Agnus Dei sería el panel inferior del ala izquierda. Tras el desmantelamiento del tríptico y el reaprovechamiento de sus paneles en el retablo de 1659, es posible que se reubicara en el encasamento de la cara posterior del ático, que mira hacia el coro de los monjes, aunque no nos consta que esto haya sido comprobado mediante el cotejo de las medidas. Desde luego, Ponz afirmó haber visto las cinco tablas del retablo primitivo y este encasamento sería el único en el que el Ecce Agnus Dei podría haber encontrado acomodo. En esta tabla se representa el ministerio de san Juan Bautista: en concreto, el pasaje narrado en Jn, 1, 29 en el que el Precursor, al ver pasar a Cristo, se lo señala a sus discípulos y les dice “He aquí el Cordero de Dios” (Ecce Agnus Dei en latín) para poner de manifiesto su superioridad. Domina la composición la figura solemne de san Juan Bautista, que, situada en el centro, señala con el dedo índice de su mano derecha a Cristo, representado, a sus espaldas, en segundo plano. Se establece un claro contraste entre la mitad izquierda del cuadro, poblada por los discípulos de san Juan Bautista que, sobre un fondo rocoso, reciben con reverencia su anuncio, y la mitad derecha del cuadro, dominada por un paisaje abierto al fondo del cual se ve el río Jordán, en la que se encuentra la figura ensimismada de Cristo, que parece estar encaminándose hacia en río y que, de hecho, está arremangando su túnica como preparándose para meterse en el agua, allanando, de esta manera, el camino hacia el siguiente episodio del tríptico: el Bautismo de Cristo de la tabla central y titular. Resulta, cuando menos, llamativo el contraste entre el tipo físico de Cristo en esta tabla y en la subsiguiente en que se representa su bautismo: aquí es un hombre maduro, con barba poblada y con melena corta, mientras que en la escena siguiente es un hombre joven, con barba apenas nacida más allá de la perilla y con melena larga.

* La localización relativa a marchantes, anticuarios, galerías de arte y coleccionistas, nos lleva al emplazamiento donde se hallaban radicados, o bien donde tuvieron una de sus principales sedes, esto no siempre indica que cada una de las obras que pasaron por sus manos estuviera concretamente en tal lugar, pues en el caso de anticuarios y marchantes su negocio extendía sus redes en diversos territorios; en ocasiones tan solo compraban en origen y remitían directamente la pieza a sus clientes. Por otro lado, algunos coleccionistas contaron con distintas residencias en las que albergaron su colección, a veces en distintos países; es difícil, en muchos casos, precisar dónde preservaron la obra mientras estuvo en sus manos, de ahí que se señale el emplazamiento principal del anticuario o del coleccionista. Circunstancias que han de ser tenidas en cuenta al interpretar el mapa. Véase en cada caso la historia del objeto.
Bibliografía
  • DE COO, Jozef y REYNAUD, Nicole (1979): "Origen del retablo de San Juan Bautista atribuido a Juan de Flandes", Archivo Español de Arte, vol. 52, nº 206, pp. 125-144.
  • MARTENS, Didier (2010): Peinture flamande et goût ibérique aux XVème et XVIème siècles, Le Livre Timperman, Bruselas, pp. 40-45, il. 14.
  • PONZ, Antonio (1783): Viage de España, vol. XII, Joaquín Ibarra, Madrid, pp. 55-56.
  • SILVA MAROTO, Pilar (2006): Juan de Flandes, Caja Duero, Salamanca, pp. 134-147 y 150-154.
  • URBACH, Susan (2001): "An Ecce Agnus Dei Attributed to Juan de Flandes. A Lost Panel from a Hypothetical Altarpiece", Jaarboek Koninklijk Museum voor Schone Kunsten Antwerpen, pp. 188-207.
  • VV.AA. (2010): Juan de Flandes en het Mirafloresretabel. Gesignaleerd en opgespoord, vol. catálogo de exposición (Amberes, 2010), Ludion, s. l..
  • WENIGER, Matthias (2011): Sittow, Morros, Juan de Flandes. Drei Maler aus dem Norden am Hof Isabellas der Katolischen, Verlag Ludwig, Kiel, pp. 201-204 y 205.
Responsable de la ficha
Fernando Gutiérrez Baños
Cómo citar

Fernando Gutiérrez Baños, "Ecce Agnus Dei" en Nostra et Mundi. Patrimonio Cultural de Castilla y León en el mundo, Fundación Castilla y León, 2025. https://inventario.nostraetmundi.com/es/obra/458

DOI