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Título

Tota Pulchra. Inmaculada Concepción

Clasificación genérica
Escultura
Objeto
Escultura
Datación
1690
Siglo
Finales del s. XVII
Contexto cultural / estilo
Barroco
Dimensiones
35,6 x 28,9 x 9,5 cm
Materia
Cera
Técnica
Esculpido
Iconografía / Tema
Inmaculada
Emplazamiento actual
Detroit Institute of Arts (Detroit, Estados Unidos)
Número de inventario en colección actual
2014.40
Inscripciones / Marcas

Firma: “Fry Evgeo ft. 1690”.

En un papel en la parte posterior: “Fr. Eugenius Gutiérrez de Torices ordinis Ba Ma de Mercedes Redemptionis captiviorum in suo segobiensi monasteri fat”.

Historia del objeto

En un papel, detrás de la composición escultórica, se lee: “Fr. Eugenius Gutiérrez de Torices ordinis Ba Ma de Mercedes Redemptionis captiviorum in suo segobiensi monasteri fat”. De nuevo aparece el nombre el autor, por si no fuese suficiente la firma en el relieve, y la referencia indudable a su filiación religiosa, cuyo nombre oficial es Ordo Beatae Mariae de Mercede redemptionis captivorum. Además, el texto nos aclara que la obra estaba en el convento de Segovia donde vivía. El edificio, erigido a comienzos del siglo XVII fue derribado en el siglo XIX –su solar lo ocupa el Jardín de la plaza de la Merced–, por lo que tuvo que tener una ubicación posterior antes de salir de España. Ninguna noticia tenemos al respecto, salvo que había una composición de fray Eugenio en un convento de El Espinar, en la provincia de Segovia, si bien este convento era de la orden franciscana, por lo que la proximidad geográfica no permite asegurar que se tratara de la misma obra.

Ya en el siglo XXI la composición estaba en manos de la galería Coll & Cortés (Madrid). Según indica el Detroit Institute of Arts en su página web, la obra entró en el museo en 2014 como regalo de la galería Coll & Cortés, sin ofrecer más datos al respecto.

Descripción

Entre las obras de arte que habitualmente no están expuestas en el Detroit Institue of Arts, hay una de pequeño tamaño que se cataloga como Tota Pulchra. (Inmaculada Concepción). Se trata de un relieve en forma de cuadro de apenas 35,6 x 28,9 cm, incluido el marco, realizado fundamentalmente en cera, con la incorporación de otros  materiales como alambre, madera o vidrio. El conjunto está pintado de diversos colores además de introducir pan de oro para destacar algunas partes. El marco es de ébano y está pintado y dorado, y en sí mismo es una pieza destacada que forma parte del conjunto.

En el ángulo inferior izquierdo de la composición aparece en una cartela que reza: “Fry Evgeo ft. 1690”. La firma corresponde al religioso de la Orden de Nuestra Señora de la Merced Descalza (OMD) fray Eugenio Gutiérrez de Torices (c. 1634-1709). Aunque en nuestros días no pasa por ser un artista destacado, Antonio Palomino en El Museo pictórico y escala óptica (1724, p. 475) alabó su arte, pues llegó “a imitar con la cera las obras de naturaleza, llegó a executarlo en grado tan sublime, que pintando con las ceras lo abultado: y abultando con buril lo colorido, dexaba en dudosa questión lo pintado con lo verdadero…”. Estas composiciones, que el fraile mercedario llamaba “escaparates”, parece que fueron apreciadas por el monarca Felipe IV, según recoge Fernando Rodríguez de la Torre en la entrada correspondiente al autor del Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia. Palomino, por su parte, y para abundar en la habilidad del fraile, refería que los pintores italianos Colonna y Mitelli dijeron que sus obras eran “un myracolo della natura”, y es que las composiciones alcanzaban un alto grado de realismo.

Tota pulchra es un canto al culto a la Inmaculada Concepción de María. Antes de que la Iglesia admitiese que Virgen había nacido sin pecado original, hubo un largo debate que lideró en buena medida la monarquía hispánica. El dogma no se aceptó hasta el 8 de diciembre de 1854 por decisión del papa Pío IX, y no sin oposición de órdenes como los dominicos y los agustinos, pero desde mucho antes se estaban haciendo esfuerzos para alcanzar este reconocimiento para la Madre de Dios. Así, los siglos XVII y XVIII fueron fructíferos en imágenes de grandes pintores y escultores, que representaban a la Inmaculada, por lo que fray Eugenio no hizo sino inscribirse en esta corriente.

Su composición sigue perfectamente la iconografía que se hizo oficial de la Inmaculada. Esta aparece vestida con túnica blanca y manto azul –pureza y realeza celestial– flotando sobre una media luna, que simboliza la victoria sobre el mal y la mortalidad– y rodeada de putti. Una corona de doce estrellas por encima de su cabeza hace alusión a la “mujer vestida de sol” del Apocalipsis. En la parte inferior de la composición aparece un monstruo con cuerpo de serpiente y cabeza de dragón, que simboliza el triunfo sobre el demonio y el pecado original. Junto a esta iconografía propia de la Inmaculada, se encuentran otros motivos que abundan en el tema, como el hortus conclusus –el jardín cerrado que es símbolo recurrente de la virginidad de María– o la turris eburnea o turris davidica, presente en el Cantar de los Cantares y que son advocaciones marianas incluidas en las Letanías Lauretanas, que simbolizan la pureza y la fortaleza de la Virgen, y un templo abierto, que significa que a través de María se puede entrar en el cielo.

* La localización relativa a marchantes, anticuarios, galerías de arte y coleccionistas, nos lleva al emplazamiento donde se hallaban radicados, o bien donde tuvieron una de sus principales sedes, esto no siempre indica que cada una de las obras que pasaron por sus manos estuviera concretamente en tal lugar, pues en el caso de anticuarios y marchantes su negocio extendía sus redes en diversos territorios; en ocasiones tan solo compraban en origen y remitían directamente la pieza a sus clientes. Por otro lado, algunos coleccionistas contaron con distintas residencias en las que albergaron su colección, a veces en distintos países; es difícil, en muchos casos, precisar dónde preservaron la obra mientras estuvo en sus manos, de ahí que se señale el emplazamiento principal del anticuario o del coleccionista. Circunstancias que han de ser tenidas en cuenta al interpretar el mapa. Véase en cada caso la historia del objeto.
Bibliografía
  • ÁLVAREZ BAENA, J. A. (1789): "Eugenio Gutiérrez de Torices", vol. I, en Hijos de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y letras. Diccionario histórico..., Imprenta de Benito Cano, Madrid, pp. 416-417.
  • AVERY Victoria, CALARESU, Melissa y LAVENS, Mary (eds.) (2015): reasured Possessions from the Renaissance to the Enlightenment. Catálogo exposición, Fitzwilliam Museum, Cambrige, p. 253.
  • BALLESTEROS ROBLES, L. (1912): "Gutiérrez de Torices (Eugenio", en Diccionario Biográfico Matritense, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, p. 294.
  • DARR, Alan Phipps, YOU, Yao-Fen y REDDICKS, Megan (2016): "Recent Acquisitions (2007-15) of European Sculpture and Decorative Arts at the Detroit Institute of Arts", vol. 158, nº June, en The Burlington Magazine, p. 505.
  • PALOMINO DE CASTRO Y VELASCO, Antonio (1724): El Museo pictórico y escala óptica. III. El parnaso español pintoresco y laureado, Madrid.
Responsable de la ficha
Miguel Ángel Zalama
Cómo citar

Miguel Ángel Zalama, "Tota Pulchra. Inmaculada Concepción" en Nostra et Mundi. Patrimonio Cultural de Castilla y León en el mundo, Fundación Castilla y León, 2025. https://inventario.nostraetmundi.com/es/obra/564

DOI