Título
Techo
Clasificación genérica
CarpinteríaDatación
Hacia 1500Contexto cultural / estilo
Reino de Castilla. MudéjarDimensiones
5,27 x 10 x 10 mMateria
MaderaProcedencia
Posible procedencia de la provincia de Palencia (Palencia, España)Emplazamiento actual
Corpus Christi Museum of Science and History, Texas (Corpus Christi, Texas, Estados Unidos)Historia del objeto
La azarosa historia de esta bella techumbre procedente de Castilla es la de tantos valiosos testimonios de la carpintería de armar española que viajaron a Estados Unidos al calor del vivo coleccionismo estadounidense de las primeras décadas del siglo XX. En ello influyó también la moda por la construcción de modernas residencias, de acuerdo con el Spanish Revival Style, donde las techumbres españolas cobraron gran protagonismo. Resultó extraordinario el volumen de cubiertas de madera de los siglos XIV y XV, incluso de principios del XVI, que cruzaron el Atlántico a fin de satisfacer los modernos requerimientos de anticuarios, coleccionistas y museos en EE. UU (Martínez Ruiz, 2024). Uno de los agentes más activos en España en esos años, y responsable de la comercialización y exportación de parte importante de dichos testimonios, fue el arquitecto norteamericano Arthur Byne, estudioso del arte en España, quien publicó junto con su esposa Mildred Stapley Byne: Decorated Wooden Ceilings in Spain (Byne y Stapley Byne, 1920), un libro que, al tiempo que dio a conocer internacionalmente la singularidad de esta manifestación artística tan arraigada en la tradición peninsular, propuso modelos excepcionales para los arquitectos y decoradores norteamericanos. El libro se convirtió en una especie de catálogo de los modelos que se podían adquirir y exportar desde España. Cabe señalar, en este sentido, que los Byne además de su conocida labor como estudiosos, desarrollaron una intensa actividad como marchantes clandestinos de arte (Merino de Cáceres, 1985, Merino de Cáceres y Martínez Ruiz, 2012).
Ignacio Ferrer Pérez-Blanco dio a conocer recientemente en un interesante estudio esta bella cubierta, actualmente emplazada en el Corpus Christi Museum of Science and History (Corpus Christi, Texas). El autor –a quien agradecemos la información facilitada sobre sus pesquisas en torno a esta obra–, además de estudiar minuciosamente la estructura, ha dado a conocer detalles reveladores de su llegada a EE. UU. gracias al estudio de la correspondencia mantenida entre Arthur Byne y el arquitecto Fiske Kimball, quien fue director del Philadelphia Museum of Art entre 1925 y 1955. Según el expresado autor, la primera vez que éste se puso en contacto con Byne fue el 27 de junio de 1927, interesado en la posibilidad de adquirir obras de arte procedentes de España. Unos meses después, Kimball recibió de Byne un listado de 32 artículos, entre los que se encontraba un “techo abovedado mudéjar; buen ejemplo de la fusión del arte morisco y cristiano; de finales del siglo XV”; en dicha misiva, que hubo de acompañar de fotografías, manifestaba: “Las fotografías muestran el techo parcialmente demolido; en realidad, se encuentra en excelente estado de conservación. La cúpula está montada en grandes segmentos para evitar confusiones. Dimensiones de la sala: 32’-6’’ cuadrados 10 000 $” (Ferrer-Pérez Blanco, 2026, p. 4). Según la información facilitada por Arthur Byne, en una carta remitida en 1928, a propósito del techo que nos ocupa, señalaba que la estructura había permanecido en su ubicación original, pero ante la demolición del edificio se había visto obligado a dar las órdenes oportunas para su desmontaje y traslado. En ese momento, por tanto, el techo se encontraba en su poder, si bien el oneroso gasto que implicaba su almacenaje le obligaba a venderlo lo antes posible. Evidentemente, Byne tenía gran interés en desprenderse de la techumbre, pues aprovechó la ocasión para referir a su cliente que el estado de conservación de la estructura era mucho mejor del que en principio había contemplado, no siendo precisa, por tanto, una gran labor de restauración. Impelido por el deseo de vender, rebajó el precio inicial a 8 750 dólares: “Es una compra que puedo recomendar sin reservas; es única, se encuentra en un estado de conservación extraordinario y es fácil de volver a montar” (Ferrer Pérez-Blanco, 2026, p. 5). Bien sabemos que Arthur Byne acostumbraba a ser realmente persuasivo cuando deseaba vender una obra, era muy hábil en ello, y en esta operación no lo fue menos, pues Kimball acabó aceptando la oferta. Como solía ser habitual, insistió ante su cliente acerca de la necesaria discreción que era preciso mantener respecto a la transacción; la exportación debía recibir la menor publicidad posible a fin de asegurar el éxito de esta. La verdad es que el comprador se sintió decepcionado durante el proceso de montaje de la estructura en su nuevo destino, pues constató que parte de las piezas no eran antiguas y, pese a los planos remitidos por Byne para su adecuada reinstalación, no parecían encajar adecuadamente para dar forma al conjunto previsto (Ferrer Pérez-Blanco, p. 8). Esto permite recordar otros casos en los que el agente estuvo en el punto de mira por la dudosa antigüedad de algunas obras que liquidó en EE. UU. Así ocurrió, por ejemplo, con la venta de un alfarje al Nelson Atkins Museum (Kansas City, Misuri, EE. UU.) en 1932, que resultó ser una moderna reproducción del techo que cubre la sacristía de la catedral de Tarragona (Aguiló Alonso, 2003, pp. 285-290).
A buen seguro, la decepción del director del museo de Philadelphia explique el hecho de que solo fuera expuesto con motivo de la exposición: Persian Art and Its Influences, celebrada entre noviembre y diciembre de 1932, para después permanecer almacenado durante 63 años, hasta su final venta en 1996 al Corpus Christi Museum of Science and History. Esta institución actualmente preserva la obra, gracias a la donación realizada por el filántropo Radcliffe Cheston Jr. El museo construyó una nueva sala para instalar la techumbre. Con motivo de tal traslado, y reconstrucción, se desvelaron algunas pistas relativas al origen de la cubierta: “originalmente adornaba la parte superior de una larga escalera en un palacio de Palencia, en el norte de España” (Ferrer Pérez-Blanco, 2026).
Como es natural, la siguiente pregunta que se suscita es: ¿De qué palacio, de qué lugar de la provincia de Palencia pudo partir –al menos parte importante de las piezas que conforman esta techumbre–? Si asumimos aquella pista, cabe reconocer que son ricos y variados los testimonios de la carpintería de lo blanco en la provincia palentina; evidentemente, si pensamos en palacios es fácil que surja inmediatamente en nuestra imaginación el conjunto del monasterio de Santa Clara y palacio de Pedro I en Astudillo, joya mudéjar de la provincia, además de ser un centro que ha experimentado diversas reformas y del cual salieron notables testimonios de la carpintería mudéjar, como su sillería de coro, vendida en 1931 y hoy dispersa entre el Detroit Institute of Arts de Chicago, la Misión de San Diego en California y el Museo Arqueológico Nacional. Pero las techumbres de aquel conjunto son más antiguas, la cronología más tardía de esta cubierta nos lleva a pensar en otros edificios palaciegos que en tiempos de Byne se hallasen en manos privadas y expuestos a un avanzado deterioro. Este era el caso, por ejemplo, del palacio de los condes de Buendía, en la localidad de Dueñas (Palencia), que pese a haber ocupado un destacado lugar en la historia, y contar con bellas techumbres de madera, ha llegado a nuestro tiempo completamente arruinado. Quadrado llegó a destacar la cubierta de una de sus ricas salas: “A primeros de mayo de 1470 llegaron (se refiere a los Reyes Católicos) a dicha villa y se alojaron en el palacio de don Pedro de Acuña; aún hoy se conserva la gran sala con el techo pintado de casetones, aunque sin el brillo y la riqueza que le hizo dar el epíteto de “dorada” (Quadrado, 1861; Lavado Paradinas, p. 208) Este palacio de Pedro de Acuña sufrió un incendio hacia 1471, con lo cual, el conjunto que llegó al siglo XX no fue aquel en el que reposaron los Reyes Católicos, sino una edificación acometida con posterioridad a dicho incendio, ya propia de hacia 1500. Cuando Lavado Paradinas realizó su estudio sobre la carpintería mudéjar en la provincia de Palencia alcanzó a ver aún algunas de sus dependencias y restos de sus techumbres; el edificio entonces servía como casa de labor y se hallaba muy deteriorado, pero rescatamos aquí la descripción que realiza de lo que llegó a contemplar en la escalera, espacio que nos resulta de interés dada la referencia que nos trae aquí: “En la esquina del patio, ya lindante con el tramo frente a la primera galería descrita, hay una escalera de principios del XVI, que sube al segundo piso, donde quedan restos de alfarjes, muy perdidos, incluso tapados por techos rasos. Son alfarjes sin pintar y muy simples en su decoración incisa […] la parte correspondiente a las salas nobles del palacio (hoy posesión de la familia Cuadros), conservan mejores piezas en techos de madera, pero todos ellos ya, obra de la primera parte del XVI” (Lavado Paradinas, 1977, pp. 209-212). Hemos de señalar que la catedral de Palencia conserva algunos mocárabes de techumbre procedentes de Dueñas (Pérez Martín, 2020, pp. 51-52); ahora bien, poco queda de este palacio de los Acuña, la nobleza de esta antigua residencia apenas habita ya en las fuentes históricas, siendo difícil alcanzar conclusiones claras respecto al origen concreto de la pieza que nos ocupa.
Descripción
La techumbre cubre una sala de 10 x 10 metros. La estructura arranca de un friso inferior que sirve de marco a la parte superior de la sala; a medida que se asciende, siguiendo los dibujos geométricos definidos por las piezas de carpintería, se establece un diálogo simbólico entre el cuadrado y el círculo, hasta conformar una bella metáfora de la bóveda celeste. Esto es posible gracias al devenir del cuadrado en octógono regular, que a su vez se va subdividiendo hasta definirse dieciocho segmentos radiales que conforman la cúpula. Formas geométricas y números que entrañan un claro valor simbólico, ya no solo por el cuadrado y el círculo como figuras perfectas que conducen al uno –la divinidad–, también el ocho, –octavo día, símbolo de la resurrección–, su paso a dieciséis entrañaba el tránsito entre lo terrero y lo celeste. Los carpinteros de lo blanco de algún modo construían firmamentos con la madera, pues tal valor adquirían estas cubiertas en templos, monasterios y palacios.
Ubicaciones
ca. 1928
ca. 1928 - 1928
marchante/anticuario
Arthur Byne y Mildred Stapley Byne, Madrid (España) *
1928 - 1996
1996 - actualidad
Bibliografía
- FERRER PÉREZ-BLANCO, Ignacio (2026): "From Palencia (Spain) to Corpus Christi (Texas, USA): documenting the journey, history and architecture of a Medieval Wooden Ceiling", vol. 40, en Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage.
- LAVADO PARADINAS, Pedro José (1977): "Carpintería y otros elementos típicamente mudéjares en la provincia de Palencia, partidos judiciales de Astudillo, Baltanás y Palencia", nº 38, en Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, pp. 5-234.
- MARTÍNEZ RUIZ, María José (2024): "Demolition due to sale. The international market in Spanish ceiling in the twentieth century", en Postmedieval.
- MERINO DE CÁCERES, José Miguel (1985): "En el cincuentenario de la muerte de Arthur Byne", nº 61, en Academia.
- MERINO DE CÁCERES, José Miguel y MARTÍNEZ RUIZ, María José (2012): La destrucción del patrimonio artístico español. W. R. Hearst “el gran acaparador", Cátedra, Madrid.
- NUERE MATAUCO, Enrique (2000): La carpintería de armar española, Munillaleria, Madrid.
- PÉREZ MARTÍN, Sergio (2020): Carpintería de lo blanco en la provincia de Palencia, Junta de Castilla y León. Conserjería de Cultura y Turismo.
- QUADRADO, José María (1861): Recuerdos y bellezas de España: Valladolid, Palencia y Zamora, vol. 8, Imprenta de López, Madrid.
Responsable de la ficha
María José Martínez RuizCómo citar
María José Martínez Ruiz, "Techo" en Nostra et Mundi. Patrimonio Cultural de Castilla y León en el mundo, Fundación Castilla y León, 2025. https://inventario.nostraetmundi.com/es/obra/567