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Título

San Ambrosio en su estudio

Clasificación genérica
Escultura
Objeto
Escultura
Datación
ca. 1500
Siglo
Principios del s. XVI
Contexto cultural / estilo
Gótico Hispanoflamenco
Dimensiones
92,1 x 72,1 x 29,8 cm. Solo el relieve: 68,6 x 69,2 x 29,8 cm. Base: 23,5 x 72,1 x 27,6 cm.
Materia
Madera
Técnica
Tallado
Iconografía / Tema
San Ambrosio
Procedencia
¿Procedente de Támara de Campos? (Támara de Campos, Palencia, España)
Emplazamiento actual
The Metropolitan Museum of Art (Nueva York, Estados Unidos)
Número de inventario en colección actual
17.190.749
Historia del objeto

Esta escultura, San Ambrosio en su estudio, hubo de formar conjunto con otra semejante, también en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York: San Jerónimo en su estudio. Ambas proceden de la colección del banquero y coleccionista John Pierpont Morgan. En las primeras descripciones de aquella colección, cuando recaló en el Metropolitan Museum, la referencia a su procedencia era la siguiente: “…two French Wood-carvings of the second half of the fifteenth century, representing two of the Latin Church Fathers, Saint Jerome with his lion and either Saint Ambrose or Saint Augustine (fig. 82) The Fathers are seated at their Reading desks…” (The Pierpont Morgan Wing, p. 146). Las piezas fueron adquiridas por Morgan a Georges Hoentschel, anticuario establecido en París. 

Ahora bien, contamos con dos esculturas parecidas en estilo y composición en el Museo Marès de Barcelona, museo que nació a partir de la donación de la colección conformada por el escultor y coleccionista Frederic Marès (1893-1991); Se trata de: San Agustín (75 x 71 x 28 cm. Núm. Inv: MFM 1139) y San Gregorio (81 x 66 x 25 cm. Núm. Inv.: MFM 1141); al igual que las esculturas conservadas en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, los Padres de la Iglesia son representados en su escritorio y con una maqueta de la Iglesia. Si bien, ofrecen diferencias respecto a las de Nueva York: como el remate de la cátedra en la que se hallan sentados; además, las del Museo Marès son ligeramente mayores en dimensiones, sin base; los acabados de los ropajes también muestran variantes, así como la base o la presencia de los cojines en las esculturas de Barcelona, que no se hallan en las de Nueva York. Frederic Marés, respecto a las piezas de su colección aludió a su procedencia de “Támara”. Así, en el catálogo editado en 1979 se señalaba: “Representación de dos personajes eclesiásticos en su estudio biblioteca. Un Papa con su tiara y un Obispo sentados en sendos escabeles que destacan sobre fondo arquitectónico calado. Curiosas interpretaciones que acusan maestría técnica en el dominio de la gubia; obra de un taller burgalés. Carecen de policromía. Proceden de Támara. Siglo XV. Miden: 80 x 66 y 76 x 73 cms. (Museo Marès, 1979). 

Diferentes, pero con semejanzas, ¿Procederían de la localidad palentina de Támara de Campos? Su templo mayor, San Hipólito, de patronato real, gozó de una etapa de esplendor a fines del siglo XV y principios del XVI; allí trabajaron importantes maestros del foco artístico burgalés. Dos importantes conjuntos muebles de este periodo se perdieron, por distintas razones: la sillería de coro antigua y el retablo mayor antiguo. De esa etapa, en lo que a labor de talla en madera se refiere, el templo aún conserva la puerta de acceso al coro, de 1492, año en el que tuvo lugar la conquista de Granada, de ahí que la granada aparezca en la ornamentación de la misma acompañando el escudo de los Reyes Católicos (Chico López, p. 106-107).

La verdad es que buena parte de la fábrica del templo correspondía a dicho periodo entre fines del siglo XV y principios del XVI; ahora bien, en 1568 se hundió la torre. Si atendemos a la documentación preservada, parece que el derrumbamiento afectó a seis capillas de la nave del evangelio y a la zona donde se encontraba la antigua sillería de coro. Por ello fue preciso encargar una nueva sillería, de la cual los libros de cuentas dan noticia desde 1580.  Por lo que se refiere al antiguo retablo mayor; en 1689 la documentación parroquial informa del encargo de uno nuevo por parte del obispo de Palencia, Fray Alonso de Laurencio de Pedraza: “muchos vecinos de esta villa han suplicado a su Ilma. Se sirva de mandar se haga un retablo nuevo en el altar mayor de columnas salomónicas, con su tabernáculo de las mesmas columnas, donde se coloque el patrono S. Hipólito mártir… Y teniendo a bien su ilustrísima manda y mandó que el mayordomo de la iglesia se llegue a la ciudad de Villada y esté con Santiago Carnicero y reconozca cómo se pueden acomodar las pinturas que tiene el altar mayor y el que hoy tiene…” (Visita del año 1689 folios 342-343. Chico López, p. 207). Efectivamente, el nuevo retablo, de acuerdo al gusto de fines del siglo XVII, vino a reemplazar al antiguo. Hubo de contar aquel altar con pinturas –si atendemos a tal referencia documental–; y tal vez esculturas, pues en el templo aún se conservan cuatro altorrelieves (100 x 100 cm.) con escenas de la vida de San Hipólito, que fueron destinados a otro retablo del templo: el de la Virgen de la Soledad; hoy lucen con modernos repintes. Weise los atribuyó al taller de Felipe Bigarny, Azcárate los halló próximos a los relieves del coro alto de la catedral de Burgos, mientras que Portela los consideró obra de Francisco Colonia (Portela, p. 62). Obras, en definitiva, de la escuela burgalesa de ese periodo, de gran calidad, sin duda debido al patronazgo ejercido por los Reyes Católicos sobre la iglesia; hubieron de formar parte de un retablo dedicado a la vida del santo titular del templo, quizá el antiguo retablo mayor.

Otras piezas del mismo retablo retirado quedaron almacenadas hasta que finalmente fueron vendidas en pública subasta. De ello se dio cuenta en la documentación parroquial en 1697: “para poner el retablo que se ha hecho nuevo se baxó el antiguo que tenía la dicha iglesia y debiendo de averse vendido (sic) así pinturas, como todo lo demás que estuviese vendible y no se ha hecho y se ha desado en una capilla embarazándola… mando a los dichos curas y mayordomo que pongan y saquen en público dicho residuo del retablo vendiéndolo y rematándolo en la persona o personas que más den por él”. Y así fue, se vendieron los restos del antiguo retablo mayor que estaban almacenados y se obtuvieron 1061 reales por lo que aún restaba de él, algunas de cuyas piezas quedaron entre vecinos del pueblo y fueron dispersándose poco a poco (Chico López, p. 119-122).

A tales pérdidas se sumaron otras acaecidas durante el siglo XIX, pues la invasión francesa y Guerra de la Independencia también depararon daños en el patrimonio de Támara, y desde luego las consecuencias de las medidas desamortizadoras que afectaron principalmente al monasterio benedictino de San Miguel en la misma localidad. También sufrió importantes menoscabos el patrimonio de la villa en el siglo XX, debido a las ventas de obras de arte e incluso a algún robo –Erik el belga realizó robos en Astudillo y en Támara de Campos, entre 1979 y 1981–. En definitiva, ha sido notable la dispersión de piezas artísticas procedentes de la localidad. La escultura del propio santo titular, San Hipólito, procedente del antiguo retablo, hoy se conserva en Hearst Castle, San Simeón (California), tras ser vendida en Nueva York en 1927. Varias pinturas procedentes de un retablo de San Hipólito se conservan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña: Santa Apolonia, Lucía y Bárbara y otra santa mártir, VisitaciónSan Joaquín y santa Ana delante de la Puerta Dorada. Virgen con el Niño y san Juan Bautista niñoAnunciación, EpifaníaAdoración de los pastores, Santa Margarita de Antioquía, santa Ágata, santa Úrsula y santa Inés. Además, a dichas siete tablas se suman otras dispersas en otras colecciones. Y no solo San Hipólito el Real ha sufrido sucesivas pérdidas, véase también el caso del antiguo monasterio benedictino de San Miguel, en la misma localidad; de su templo, por ejemplo, el Museo Marès de Barcelona conserva dos imágenes procedentes de un calvario del siglo XIII: Virgen y san Juan

¿Pudieron estas esculturas que nos ocupan, San Ambrosio en su estudio y San Jerónimo en su estudio formar parte de dicho retablo desmontado y vendido, o del conjunto decorativo del antiguo coro, afectado por el derrumbe de la torre? ¿Procedían de Támara tales esculturas?

Descripción

La talla preserva algunas trazas de pintura, vestigios que invitan a pensar que hubo de estar policromada. Por otra parte, las tracerías que decoraban el escritorio y la maqueta del templo que acompaña al santo, han perdido buena parte de sus motivos calados. Es una obra afín a los modelos escultóricos hispanoflamencos del foco artístico burgalés de hacia 1500 y primeros años de dicha centuria. 

* La localización relativa a marchantes, anticuarios, galerías de arte y coleccionistas, nos lleva al emplazamiento donde se hallaban radicados, o bien donde tuvieron una de sus principales sedes, esto no siempre indica que cada una de las obras que pasaron por sus manos estuviera concretamente en tal lugar, pues en el caso de anticuarios y marchantes su negocio extendía sus redes en diversos territorios; en ocasiones tan solo compraban en origen y remitían directamente la pieza a sus clientes. Por otro lado, algunos coleccionistas contaron con distintas residencias en las que albergaron su colección, a veces en distintos países; es difícil, en muchos casos, precisar dónde preservaron la obra mientras estuvo en sus manos, de ahí que se señale el emplazamiento principal del anticuario o del coleccionista. Circunstancias que han de ser tenidas en cuenta al interpretar el mapa. Véase en cada caso la historia del objeto.
Bibliografía
  • AZCÁRATE, José María (1958): Ars Hispaniae. Historia Universal del Arte Hispánico. Escultura del siglo XVI, vol. XIII, Plus-Ultra, Madrid, p. 76.
  • BRECK, Joseph y ROGERS, Meyric (1925): Handbook of the Pierpont Morgan Wing, The Metropolitan Museum of Art, Nueva York, p. 146.
  • CHICO LÓPEZ, José Antonio (1999): "Támara", Impresos Angelma, Valladolid.
  • MARTÍNEZ, Rafael (2022): "El retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Astudillo (Palencia). A propósito de su restauración", nº 57, en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, pp. 23-32.
  • PORTELA SANDOVAL, Francisco José (1977): La escultura del siglo XVI en Palencia: Escultura del Renacimiento, Diputación Provincial de Palencia, Palencia, pp. 61-63.
  • REVILLA VIELVA, Ramón (1951): Catálogo monumental de la provincia de Palencia. Partidos de Astudillo y Baltanás, vol. I, Diputación Provincial de Palencia, Palencia, pp. 31-33.
  • WEISE, Georg Die Spanische Plastik aus sieben Jahrhunderten, vol. 3, nº 1, p. 72.
Responsable de la ficha
María José Martínez Ruiz
Cómo citar

María José Martínez Ruiz, "San Ambrosio en su estudio" en Nostra et Mundi. Patrimonio Cultural de Castilla y León en el mundo, Fundación Castilla y León, 2025. https://inventario.nostraetmundi.com/es/obra/289