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Título

Ángel tenante procedente de San Francisco de Cuéllar

Objeto
Escultura
Siglo
Finales del s. XV
Contexto cultural / estilo
Reino de Castilla. Gótico
Dimensiones
12,95 x 9,14 x 4,57 cm.
Materia
Piedra
Técnica
Esculpido
Iconografía / Tema
Heráldica
Procedencia
Convento de San Francisco, Cuéllar (Cuéllar, Segovia, España)
Emplazamiento actual
The Spanish Ancient Monastery (Florida, Estados Unidos)
Número de inventario en colección actual
Armorial Corbel No. 9
Historia del objeto

Este ángel tenante, identificado con el número nueve en su actual ubicación –las reconstruidas dependencias del monasterio segoviano de Sacramenia en Miami (Florida)–, forma parte de un armorial pétreo de los duques de Alburquerque, compuesto por diez ángeles tenantes, que proceden, a su vez, de otro monumento de la provincia de Segovia: el convento de San Francisco de Cuéllar. Merino de Cáceres identificó y documentó este grupo escultórico que fue incorporado al muro del reconstruido claustro de Sacramenia en Miami (Merino de Cáceres, 1991). Dos vestigios procedentes de distintos monumentos segovianos quedaron unidos, de este modo, al otro lado del Atlántico, lo cual no deja de ser una historia ciertamente singular. 

En su original emplazamiento, la iglesia del convento de San Francisco de Cuéllar, estos heraldos cumplían la función de repisa a partir de la cual arrancaba la nervadura de la bóveda en la cabecera del templo. El conjunto estaba formado por doce ángeles, ocho de los cuales se hallaban en los pilares torales, mientras que los otros cuatro se disponían en el ochavo del presbiterio. En los primeros años del siglo XX tuvo lugar la venta y exportación del conjunto funerario que se hallaba en la cabecera del templo. Pero el despojo prosiguió tras esta importante pérdida; en 1915 el último miembro de la familia Alburquerque que poseyó la iglesia conventual, la vendió a un particular, Bienvenido Álvarez, que fue arrancando cuanto de valor aún restaba en el edificio. Merino de Cáceres planteó que el arranque de estos ángeles tenantes hubo de tener lugar hacia 1920-1922, cuando las bóvedas ya se habían desplomado. El comprador de estas piezas fue William R. Hearst, el mismo coleccionista que se hizo con las dependencias del monasterio de Sacramenia a través de su agente en España: Arthur Byne. Precisamente en el archivo de las colecciones de Hearst quedaron documentadas estas esculturas, acompañada su referencia de la respectiva fotografía, hasta alcanzar el número de diez ángeles. (S/B LOT # 639. CWPost, Long Island University. Hearst Archive). 

Existen ciertas diferencias entre cada uno de los heraldos del conjunto, pero de lo que no cabe duda es de su gran interés artístico, y desde luego histórico. La propia azarosa historia, desde su origen hasta hoy, hace de estas piezas documentos excepcionales del poder de los duques de Alburquerque en los siglos XV y XVI, y del poder de uno de los mayores coleccionistas del siglo XX: William R. Hearst.

El conjunto heráldico hubo de salir a la venta en la almoneda de la colección Hearst realizada en Saks & Gimbel's en 1941-1942. Si bien no hallaron comprador en ese momento y retornaron a los almacenes del magnate. En el catálogo de la nueva venta que tuvo lugar en 1951 en Parke-Bernet de Nueva York, aparece un lote referido a estas piezas: "Ten Spanish Gothic limestone Armorial upright corbels (639-2 to 11)". Según Merino de Cáceres "el conjunto de escudos fue comprado por Raimond Moss y William Edgmon, en la cantidad de 1.490 dólares, cuando Hearst había pagado en su día 5.000 dólares. Los mismos compradores habían adquirido el día 4 de diciembre, en la preventa de la subasta, el monasterio de Sacramenia" (Merino de Cáceres, 1991, p. 125). A dichos agentes inmobiliarios se debe el traslado de todas aquellas piedras a Florida y su reconstrucción en Miami Beach, su objetivo era crear un centro de atracción turística dedicado al medievo. En la peculiar reconstrucción del conjunto monástico de Sacramenia, concluida el 20 de agosto de 1954, estos ángeles tenantes fueron dispuestos en los muros de cerramiento de las pandas claustrales. Están encastrados en la sillería de las paredes, lugar que nada tiene que ver con la función que en origen cumplían, aparte de que procedían de otro monumento diferente. Si bien, he aquí las paradojas de los viajes de las obras de arte, a resultas del comercio internacional de antigüedades; propició que vestigios culturales segovianos de diversas épocas acabaran reunidos en una misma construcción a miles de kilómetros del lugar para el que fueron creados. 

Descripción

El ángel tenante porta las armas de la familia Cueva, pues el templo del convento de San Francisco de Cuéllar, del cual procede, fue elegido por don Beltrán de la Cueva, I duque de Alburquerque, como panteón para su linaje. La villa de Cuéllar fue el centro de su señorío. En 1476 el duque recibió licencia para edificar la capilla destinada a acoger sus restos mortales, razón por la cual estos heraldos que portan los blasones de la familia, lo hacían a mayor gloria de su linaje. Entonces ya había fallecido su primera esposa, Mencía de Mendoza. Las armas que aquí aparecen son alusivas a don Beltrán de la Cueva y doña María de Velasco, hija de los condes de Haro, tercera esposa del duque. 

En un testamento, fechado en 1492, don Beltrán de la Cueva  dispuso que se realizasen bultos de alabastro para todos los que allí serían enterrados: para él y para la entonces duquesa, María de Velasco, así como para sus dos primeras esposas: Mencía de Mendoza y Mencía Enríquez; también reservó un túmulo a su hermano, Gutierre de la Cueva, obispo de Palencia. Conjunto funerario que el primer duque de Alburquerque no llegó a ver concluido, pero allí fue enterrado tras su muerte el 1 de noviembre de 1492. 

* La localización relativa a marchantes, anticuarios, galerías de arte y coleccionistas, nos lleva al emplazamiento donde se hallaban radicados, o bien donde tuvieron una de sus principales sedes, esto no siempre indica que cada una de las obras que pasaron por sus manos estuviera concretamente en tal lugar, pues en el caso de anticuarios y marchantes su negocio extendía sus redes en diversos territorios; en ocasiones tan solo compraban en origen y remitían directamente la pieza a sus clientes. Por otro lado, algunos coleccionistas contaron con distintas residencias en las que albergaron su colección, a veces en distintos países; es difícil, en muchos casos, precisar dónde preservaron la obra mientras estuvo en sus manos, de ahí que se señale el emplazamiento principal del anticuario o del coleccionista. Circunstancias que han de ser tenidas en cuenta al interpretar el mapa. Véase en cada caso la historia del objeto.
Bibliografía
Responsable de la ficha
María José Martínez Ruiz
Cómo citar

María José Martínez Ruiz, "Ángel tenante procedente de San Francisco de Cuéllar" en Nostra et Mundi. Patrimonio Cultural de Castilla y León en el mundo, Fundación Castilla y León, 2025. https://inventario.nostraetmundi.com/es/obra/502